La idea de la Libertad.
lunes, 17 de noviembre de 2014
La idea de la Libertad.
Constante búsqueda. Máquina a vapor. Rulemanes. Alas de aves sin descubrir, seres que quieren volar alto sin importar el abismo al que caigan. Procesos que no paran de evacuar todo dejo de violencia propia/ajena para castigar nuestros huesos, nuestra naturaleza. Encontré lugar en un sitio inestable, derrumbándose por doquier. Hoy en día, no entiendo demasiado los estándartes dónde estamos parados. No logro discernir la maraña entretejida tan meticulosamente. Quizás desconozco todo. Quiero probar siendo humano.
Soledad selectiva
Quiero pretender respirar y entender
el suspiro de las hojas destinadas.
Un plan engendro de sí.
Todo un plan con astucia de tí
Afirmo con mi vergüenza de todos,
yo respiro la felicidad del sujeto infeliz.
Los cuadros pintados sin pinceles ni lienzos,
la laguna detrás del muro a saltar
Mirarás el ventilador sacudir tantas palabras.
Su vida es la vida después de verlas en soledad.
Fueron a bailar por mis nervios, recurro a las ideas...
Y no importa ese ángel siniestro sonriéndote,
éste podría comprar la intención por todos, por tí.
Simularás que sí...
Siento agonía en la piel, probé ignorarlas.
Tengo poder en mis manos y no sienten acción.
Las jaulas aún hoy divierten dizfraces en un show.
Un "Dios" nuevo nace sin huesos, hecho de bruma.
Fantasmas hermanos dominan los mundos.
Se divierte la esencia de tantos parecidos.
De tantos parecidos.
Si
Sería volar libre sin ataduras? Caería en otra prisión?
Quemarían los barrotes?
Dolería ver sangre salada con imaginación?
Ardería el precio de mi ataúd?
Olería la incertidumbre de mi yacer?
Qué pasaría si jugara con la vida a tal extremo?
Sería cobarde por creer que no es el final?
El final llegaría si elijo respirar?
Sigo respirando?
Respirando como suicida.
Quemarían los barrotes?
Dolería ver sangre salada con imaginación?
Ardería el precio de mi ataúd?
Olería la incertidumbre de mi yacer?
Qué pasaría si jugara con la vida a tal extremo?
Sería cobarde por creer que no es el final?
El final llegaría si elijo respirar?
Sigo respirando?
Respirando como suicida.
El tiempo no alcanza. Para amar.
El tiempo se desperdicia sin rebelarnos al continuar en carruajes inadaptados abajo, ahí en ese costado iluso de su propio símbolo para "desigualar" la igualdad. Odio la crítica. En este tiempo después de tanto tiempo voy a tomar en voz, tiempo y forma el camino de gritar que odio como el mundo se sobrepone al mundo aclamado. En qué sentido? Aborrezco cada vez que algo ajeno sea tan enajenado de su validez por ser ajeno - impropio - desconocido - incontrolable - inentendible - profundo - lleno - vacío - insignificante - significante - "sin significado" - inestable - contradictorio - hiriente - certero - etcétera. La Literatura en la que creo, es en la humana. En la que con oir con voz propia, ajena, burda, ignorante o ronca, se estrelle con admiración plena por sentir un vínculo. Un vínculo que muchos confunden sutílmente con hermosas vueltas de rosca a adornos plenos de su beatitud. Hermosas palabras directas a la emoción, la que mima en cierto modo nuestra sensibilidad, hasta la insensible sensibilidad. Hay un vano próposito en ciertas aclamaciones, al fin y al cabo, en masas. No termina de ser hermosamente manchado por semejante amor y tal dedicación hacía la pasión que posibilita, al menos para mí, encontrar un espejo de entendimiento en la soledad (soledades). Palabras, tan lindas palabras cuando salen del alma en desesperación...
Esa crítica es absurda. Veo como espíritus quebraban angustias en plumas y sal y me niego a tolerarlo. Interpretaciones de manzanas ilustres de otro árbol, distinto del que trepaste y que las hayas encontrado, quizás fuese suerte. De nuevo, daros cuenta que corre el reloj y te bastas en rebajar ideales que no son tuyos. En algunos casos, una guía no puede ser criticada por más seductoramente atrapante que sea. Aunque en cada verso inciten esa envidia incontrolable propensa a difundirse en tintes soberbios por la escalofriante recorrida de sentidos alborotarse sin control, por palabras. Hay algo más humano que las palabras? No quiero dedicarme a criticar. Menos esa clase de crítica que no veo para nada productiva. Me alejé de la droga del té y la TV, también de varias revistas y diarios. Es muy peligroso en un lugar tan inmerso en poseer espejismos terrenales, no darle bocado suelto a la adicción. Tal vez el mismo humano en sí sea una droga de sí mismo, no? Y los chocolates? O el mate? El dinero? El sexo? Comunicación? Sociedad? Marihuana? Café? Dios?
El tiempo se desperdicia sin rebelarnos al continuar en carruajes inadaptados abajo, ahí en ese costado iluso de su propio símbolo para "desigualar" la igualdad. Odio la crítica. En este tiempo después de tanto tiempo voy a tomar en voz, tiempo y forma el camino de gritar que odio como el mundo se sobrepone al mundo aclamado. En qué sentido? Aborrezco cada vez que algo ajeno sea tan enajenado de su validez por ser ajeno - impropio - desconocido - incontrolable - inentendible - profundo - lleno - vacío - insignificante - significante - "sin significado" - inestable - contradictorio - hiriente - certero - etcétera. La Literatura en la que creo, es en la humana. En la que con oir con voz propia, ajena, burda, ignorante o ronca, se estrelle con admiración plena por sentir un vínculo. Un vínculo que muchos confunden sutílmente con hermosas vueltas de rosca a adornos plenos de su beatitud. Hermosas palabras directas a la emoción, la que mima en cierto modo nuestra sensibilidad, hasta la insensible sensibilidad. Hay un vano próposito en ciertas aclamaciones, al fin y al cabo, en masas. No termina de ser hermosamente manchado por semejante amor y tal dedicación hacía la pasión que posibilita, al menos para mí, encontrar un espejo de entendimiento en la soledad (soledades). Palabras, tan lindas palabras cuando salen del alma en desesperación...
Esa crítica es absurda. Veo como espíritus quebraban angustias en plumas y sal y me niego a tolerarlo. Interpretaciones de manzanas ilustres de otro árbol, distinto del que trepaste y que las hayas encontrado, quizás fuese suerte. De nuevo, daros cuenta que corre el reloj y te bastas en rebajar ideales que no son tuyos. En algunos casos, una guía no puede ser criticada por más seductoramente atrapante que sea. Aunque en cada verso inciten esa envidia incontrolable propensa a difundirse en tintes soberbios por la escalofriante recorrida de sentidos alborotarse sin control, por palabras. Hay algo más humano que las palabras? No quiero dedicarme a criticar. Menos esa clase de crítica que no veo para nada productiva. Me alejé de la droga del té y la TV, también de varias revistas y diarios. Es muy peligroso en un lugar tan inmerso en poseer espejismos terrenales, no darle bocado suelto a la adicción. Tal vez el mismo humano en sí sea una droga de sí mismo, no? Y los chocolates? O el mate? El dinero? El sexo? Comunicación? Sociedad? Marihuana? Café? Dios?
Cayó la estrella convirtiéndose en grano de arena.
Protagonizó robos y asesinatos; centros de unión.
Un día sonrisas en químeras florecidas, vió él.
Resurección deseante, caída mortal en fugaces.
Siguen cayendo sin cesar... Cuánta arena se haya de mar a mar?
Así todo suele arder... La carne se interna en el alma, y bueno, no tiene por qué el universo detenerse entre nuestros dedos...
El sentido del viento, de los vientos, suele repudiar nuestro ser ahogándole en una miseria teatral, de las que llegan al alma...
Así suelen ser nuestros caminos, intransitados hasta coronarlos.
Así las agujas del tiempo desgarran las venas de un lobo en problemas, sin aves que coronen el cielo.
Los téstigos, ja! No quisieron sentenciar sus espaldas cargadas de traición.
Así fue que las rutas se olvidaron de mí... todas las rutas se alejaron de mí.
El sentido del viento, de los vientos, suele repudiar nuestro ser ahogándole en una miseria teatral, de las que llegan al alma...
Así suelen ser nuestros caminos, intransitados hasta coronarlos.
Así las agujas del tiempo desgarran las venas de un lobo en problemas, sin aves que coronen el cielo.
Los téstigos, ja! No quisieron sentenciar sus espaldas cargadas de traición.
Así fue que las rutas se olvidaron de mí... todas las rutas se alejaron de mí.
Por todo se esquiva todo,discriminación legal.
Todo tiene su precio, todo.
La evolución comienza a ceder...
Voluntariamente y por nada.
Llamas vivas que perecen.
El árbol tumbado
creyó en crecer y no se detuvo.
Origen exacto también en sí.
Caen del cielo dorados tipos
y el poder que parece ser sosiego,
con un puño cerrado, clave.
Apuntan y se estrellan:
violencia y hambre, la paz
y lo deplorable, y lo deplorable.
Todo tiene su precio, todo.
La evolución comienza a ceder...
Voluntariamente y por nada.
Llamas vivas que perecen.
El árbol tumbado
creyó en crecer y no se detuvo.
Origen exacto también en sí.
Caen del cielo dorados tipos
y el poder que parece ser sosiego,
con un puño cerrado, clave.
Apuntan y se estrellan:
violencia y hambre, la paz
y lo deplorable, y lo deplorable.
Sufrimiento por arterias y nervios, ahí está, rodeándonos sin rodeos.
Ardiente brújula puede alejarnos de ese dejo, futuras cenizas.
Alrededor nuestra línea, eje interno, se aleja de tantas tempestades;
propia flor naciente, elección, elecciones, florecer.
Moneda al viento, siguen dos faces, ambas y varias más para oír.
Sin cigarrillos, sin llaves.
Deambulé caminante, distante y pensante sobre una herida.
Todo lo demás fue adecuación, y ahora queda más?
Oigo allí, ilégitimo y en suspenso... "Hola!, seamos felices.
Todos los días soy sin ser tuyo, amo-destino."
El relieve me repugna, quiero ahogarme en un riesgo que llena cada exhalación...
Y temo. Cada vez, temo.
Persigo astros, aún quemen luminosos,
para dar tantos pasos, golpes en falso.
Sólo reflejo en el sortilegio, emerjo.
Cae bandido, cae sin rastros de rendición...
Inmóvil dejado, bravura libre de tu aliento,
una chispa que hoy no pruebo, y siento.
El cuarto se haya solitario, a oscuras,
débil haz de lúz acaricia ensueños de piel.
Indago extraño, y te extraño. ¿Existes?
Convergen tus alas aclamantes en mi sed?
Todo se derrumba, otra vez, derrumbe inútil de mirar
Hoy si es una estrella caída, quiere conocerlo.
Haya exclusión sin aciertos a momentos, sí.
Y nada más ¿caída?, desea, constante, inalcanzable.
No hay fomento lógico, vano o sagrado. Algo.
Aroma efervescente anhela, como nexo eterno,
mas estruendos de razón y relámpagos de noche en noche,
reirse en confusiones globales revelan esos ojos con el brillo horizonte, infinito.
Por el fondo del cesto de basura mezquina realidad un posible calor.
Así estrella, así él, así yo; lóbrego es el sabor ansiado de su voz;
ardua congoja, destino a carga como torturas la sangre de mi pasión.
Congela la imagen que veo, tan solo, tanto frío, tan pensativo, tan solo, tan frío...
Nadie amará mi idea de amar.
Si no vamos a ningún lado pierde valor ver cada paso dado?
A veces oídos susurros en la más cercana lejanía, atrapan en esta reconstitución. De re oídos, ayudan y afectan. Lo segundo es más controlable, pero letalmente profundo en principio. Tal vez esté exagerando, y recuerde palabras en palabras nada más. Relaciones vanas. Qué será?
En parte un sueño, con la misma alineación, imposible, bello, sensible, posible, tempestuoso. Todo en partes. Y más, y más, y más, hasta no llegar... Como esos ojos en estas líneas. Qué será?
En parte tropiezo, al verle sin que nadie mire para volver a verle, cierra el mundo. Pero no es mi mundo, es otra mitad para un juego tan par. Un mundo no es par. Aplicaría la idea de Libertad?
La guerra de los mundos para reir y gritar, ja, ja, ja!
El grito abrumador, oscilante no deja de embaucar mi reacción.
Desespero, todo mí, todo yo, todo mi, y no dejo nada... suspirándote...
Ingenuidad! Pueril panorama después de tantos infiernos rotos superados,
muertos, ardientes; mas dicho nada, poco tanto, mira mis alas, sólo ellas.
Vuelvo a mis ansias negadas reclamantes en la petulancia que me acongoja,
y sonrío mientras se graba la ilustración de una conexión provocando algo bello.
Universo mío, de repente invadido, orbe de piel quiero no sentir sentir tu vuelo...
Empero deseo desviándome de tí y de mí un nosotros que se disipa lento.
Será ciega esa fé, que añadió al sueño un robarte mi aliento anquilosando el tiempo?
Sonreí pensando eso y no creo y creo, y creo deseo en el creer que se interpretáse dicha escena.
El vigor de mis defensas se rinde, mas sólo ruego saltes la muralla y escapes cuando quieras,
como se escapa el control siendo, vuelvo sin intenciones de inquietar el preludio.
Sólo invádeme y no corrijas la vehemencia de tu deseo, aunque despierto te alejes,
podría aún recordar un beso inconcreto en esta ficción que a veces suele una sonrisa traer.
Un beso de alguna manera, sólo por uno, dado y un tanto irreal si aquí no sueles respirar, mujer.
Es anormal en la rara realidad,
esa de siempre, donde importa no recibir nada.
Todas las noches apareció la Luna,
violando hasta las lluvias,
tampoco le importa, dómina domina en las noches…
Son vagabundos fantasmas, vagos sin mundo,
siempre ahogados, reventados al horror.
¿Al horror? El mismo idiotizado en su naranja,
elegida por causes a través de la aglomeración.
No quiero intentarlo, la realidad al fin,
resultó pluralmente irreemplazable.
Ésto es real, todos son reales.
En el círculo cual Sol ignora, tan solo
se halla la Luna, téstiga densa, salvaje.
Viven cayendo, un milagro ante el ocaso
de las maravillas y nuestras púpilas tornan rarezas.
Aman el arte de la destrucción y nos regalan
sus beatitudes, dejando de nuevo,
sus vidas por una reacción admirable.
Todo es raro.
La realidad, todo lo real y la ficción.
El mal flashea todos los viajes y
la fisura mental, reclusiones colectivas
para todas las verdades y todas las mentiras.
¿No es hermosa la noche?
¿De eso hablamos?
¿Todo mi mundo?
Todos los sentidos libres, libres
también aceptan lo que ven.
Reconocen.
Así comenzó la tormenta perfecta. Todo el suelo bendito en el aire, no dejaba de danzar encuadrando con el viento y el pastizal. El cielo nunca dejó de vigilar. Ansiedad del destino hiriendo libertades, sálvame lluvia del mundo! Así lo llamamos al comenzar. Veo flores caídas amando su eternidad, todo y todo, en la nada ganó el vacío. Era robusto el sueño ahogándose en su miel, fuerzas en tempestades con las manos atadas. Su rostro comenzó a moderar sus expresiones, escapando mientras el titilar de sus ojos aumentaba, brillante dolor en lo que podemos acercar a la intranquilidad. El sabor amargo... Las letras sin más agresión, y creo en el blanco que aniquiló los disparos; ¿seremos amantes de la exclavitud? Fiebre, humana fiebre, fiebre. En verdad el instinto se acumula en el cielo, veinte descaros tallados a mano y te veo. Me encuentro ciego de justicia en la honestidad de tu espíritu, y ¿para qué? ¿Para qué ceder tramos inmensos de mi alma? Sólo hoy, veces de un divino anhelo, y por momentos al raz real de los suelos, mientras muerdo el polvo, aspirándolo como suave daga del final, se van mis manos con el viento y no encuentro aves al vuelo chocándose con estos ojos livianos-exclavos a -sin- volar. Después de tanto fuego intentamos trepar... Sonríe con tu aire rodeando mi rostro. Si todo el cielo se escapa, sin más tormentas se ahogaría la mar. No es así, el viento destruyendo los aires, sin penas ni glorias el fin del mundo cuestionará toda imagen al parar. Evitar el deseo del infierno, anhelar y concluir era la nostalgia de tantos frutos impuros de asesinarnos. Las estrellas se estaban apagando y mis sentidos quieren despertar en el viento de tantas historias contadas, como aves de belleza; se lo encerró hasta su fin. Derruido? Aún puedes blandir esta copla, y recordarme que solemos respirar en un mismo suelo, quizás en un solo instante.
fantasìa o realidad, ... le da igual.
Tengo una habilidad para protagonizar hermosas pinturas, de la nada para la nada, claro... Es una parte, en una esquina donde me parezco al amante para ser amado. Simplemente porque las cosas de alrededor me llegan de una forma que cuestan de darse a entender cuando les consulto, en medio de su atonía desordenada y desordenante. Hoy pienso en el título, y no es una película si no lo ves como una película. Es de prematuros e idiotas, para muchos; es raro, para otros; pero el billetin que alegra de vez en cuando, en esta ficción no promete un doble de riesgo, no, no. Soy una persona principiante, para ser y parecer ser, ser. Y entonces? Cometo el pecado de librar batalla y ahogarme con una lanza que atraviese mi garganta en gripa, más gripa mental. Ese es el maldito pecado, el maldito punto donde la escalera deja de poner escalones, sólo queda volar y... confiar. Cometo el pecado de pelear, volando, contra algo que no quiero y con lo que nada tuve que ver, sólo menos y más que un parentezco directo, todo-nada. El pecado de confiar en esas alas acometió al de pelear, porque si una sonrisa revive muertes sin óxigeno, ¿vale la pena rescatar esas sonrisas del mundo, creyendo que ellas lo virarán? Viajando en el 354, línea B, Pergamino y Sitio de Montevideo. Mis ojos fueron tomados por sorpresa a causa de unas lágrimas independientes, que se aproximaron a la firmeza de mi voz con esa sensación de viento sentimental, como débil y furioso huracán. Dije sí hacia dentro. Sonreí. Susurré un sí con una voz que parecía luchar, agonizante, contra el silencio que la quería capturar.. Recordé que hace mucho tiempo, no importa el motivo ni las causas, alguien me dijo que tenga cuidado con los "cirujas", porque me iban a comer. Estoy hablando de escuchar esta leyenda, hace unos años, con una mirada aniñada y preguntona. Me dieron miedo por un tiempo hasta que miré a los ojos a un hombre que -por su apariencia- asemejaba adecuarse a ese grupo de los "Indie gente" -preferí llamarlos así-, una vez mientras sonrió. El frío de la tristeza hela la sangre y la alegría tiene un aire cálido, paradójico es lo que siento, porque la helada abismante sonríe y quema. Lo viví. Años más tarde, quema de otra forma y no quiero que se coman a esos cirujas del mundo de las bolsas de basura, esas que guardan deseos y amores, consuelos y momentos, fotos y bastones, máscaras y actuaciones, aplausos y caídas, manos, hombros y brazos.
El reloj corría positivo y en armonía, los vínculos se consolidaban y el dialogo aniquilaba nebulosas de perdición. La voz no adquirió potencia, entonces el rencor por tal ausencia poco a poco comenzaba a desvanecerse. Aferrado a la libertad, y su capacidad de seducción, para seguir respirando El reloj alarmó mi atención; temple por los círculos que lograban invadir la igualdad de su símbolo; espacial grado, gruñe, grado especial mi contención mientras observo las coincidencias. Redoblante repique, consecutivo, consecuente y apuesta de equipos perdedores para el consuelo en la pasión, íntima borra fracasos, impulso confesante, ¡Fueeraaa arribaaa!
El reloj idealmente se inspira en el deseo y toma su iniciativa; inicia la realidad que traspasa las ilusiones que la vieron sonreir y caerse una y otra vez sin llorar cuando nadie le veía, de flechas y angeles tontos dialogan, dialogan, dialogan, dialogan y las consignas cambian; cambian las consignas y la confianza en sí es otro recurso.
El reloj se está involucrando en el estilo de su afecto, incontradicciones sujetas a la realidad oportunista del vínculo de las necesidades del espacio sin prejuicios y mi reloj expresivo está matándose mientras crea un clima íntimo con la urgencia de armonizar las emociones como alimento. Motivación dialogada, buscada; buscar, buscado sur en un norte frío principal, locura.
El reloj resulta resuelto en seguridades perseguidas como confort, plena apertura dispuesta a destronar el divagar de las cuestiones, expresa ventanas y más ventanas para el piso mismo, sin un piso.
El reloj afecta verdaderamente el afecto como herramienta básica. Confianza dialogada, afirman la base cambiante de lo defectuoso; tolerancia y comprendemos, comprendes, entonces? Compensación aumentada podría decirse?
El reloj anda cautivante en momentos de deseo sintonizado, sentimientos percibidos, sensaciones engaño y desorientación. Bueno, se supone que las agujas perciben la armonía, o lo que leo en este momento no se escribe en mi desvío intacto.
El reloj se mantiene en contacto y deja por las orillas del río un par de obstáculos indiferentes de esta buena relación, horas, minutos, segundos; es necesario que todo circule por la vía más sutíl, a la derecha la yerba y el cesto de basura, a la izquierda, guau! Otra mochila, todo, siempre para nunca, al margen.
El reloj comienza con los acuerdos, intenta, atemoriza, intenta, vale , intenta (me aburre), cambiamos el ritmo para avanzar.
El reloj cayó en el agua estancada y bueno, como era de esperarse, trataría de ahogarme... Sugirió dialogo, grave error, en cada palabra hallaba aire como pez y la libertad no choca con ninguna pared, suerte de fantasma independiente para elegir que atravesar; qué hora es?
El reloj está en sintonía qué suerte que haya caído en otro lugar encabezando una vía que aparte de usar vehículos encauzantes de pasión y confundir situaciones para buscar, sugiere lo que grabó Ivan en estos muros testigos netos.
El reloj es el centro de la escena y con audacia atrae la atención de los socios que valoran el trabajo de un cambio sobre la marcha. Afinidad auspiciosa y un buen arreglo que aclara las dudas inicia precisas tomadas de ejemplos autorizados, claro, si El reloj terminara hablando de sus sorpresas.
El reloj idealmente se inspira en el deseo y toma su iniciativa; inicia la realidad que traspasa las ilusiones que la vieron sonreir y caerse una y otra vez sin llorar cuando nadie le veía, de flechas y angeles tontos dialogan, dialogan, dialogan, dialogan y las consignas cambian; cambian las consignas y la confianza en sí es otro recurso.
El reloj se está involucrando en el estilo de su afecto, incontradicciones sujetas a la realidad oportunista del vínculo de las necesidades del espacio sin prejuicios y mi reloj expresivo está matándose mientras crea un clima íntimo con la urgencia de armonizar las emociones como alimento. Motivación dialogada, buscada; buscar, buscado sur en un norte frío principal, locura.
El reloj resulta resuelto en seguridades perseguidas como confort, plena apertura dispuesta a destronar el divagar de las cuestiones, expresa ventanas y más ventanas para el piso mismo, sin un piso.
El reloj afecta verdaderamente el afecto como herramienta básica. Confianza dialogada, afirman la base cambiante de lo defectuoso; tolerancia y comprendemos, comprendes, entonces? Compensación aumentada podría decirse?
El reloj anda cautivante en momentos de deseo sintonizado, sentimientos percibidos, sensaciones engaño y desorientación. Bueno, se supone que las agujas perciben la armonía, o lo que leo en este momento no se escribe en mi desvío intacto.
El reloj se mantiene en contacto y deja por las orillas del río un par de obstáculos indiferentes de esta buena relación, horas, minutos, segundos; es necesario que todo circule por la vía más sutíl, a la derecha la yerba y el cesto de basura, a la izquierda, guau! Otra mochila, todo, siempre para nunca, al margen.
El reloj comienza con los acuerdos, intenta, atemoriza, intenta, vale , intenta (me aburre), cambiamos el ritmo para avanzar.
El reloj cayó en el agua estancada y bueno, como era de esperarse, trataría de ahogarme... Sugirió dialogo, grave error, en cada palabra hallaba aire como pez y la libertad no choca con ninguna pared, suerte de fantasma independiente para elegir que atravesar; qué hora es?
El reloj está en sintonía qué suerte que haya caído en otro lugar encabezando una vía que aparte de usar vehículos encauzantes de pasión y confundir situaciones para buscar, sugiere lo que grabó Ivan en estos muros testigos netos.
El reloj es el centro de la escena y con audacia atrae la atención de los socios que valoran el trabajo de un cambio sobre la marcha. Afinidad auspiciosa y un buen arreglo que aclara las dudas inicia precisas tomadas de ejemplos autorizados, claro, si El reloj terminara hablando de sus sorpresas.
El miedo de ver y el temor de no ver, el temor, el miedo,
el fuego.
Aire.
Podría alivianar todo,
sumergirse en tu dulzura
tal vez tenga sentido
de no consumirte, de
esperarte porque deseando
esperarnos siento latidos,
y más que latidos.
Cómo explico o refuto las melodías que surcan los ambientes
en el silencio que me deja en pausa tras pausas en una pausa?
Sí, quiero atravesar los límites,
y si confío secretos será porque
en la única jaula que deseo cantar,
después de tantos minutos alarmantes,
es en la que día a día tus juegos
repelan todo lo que me lastima.
Mientras amo perder los controles
de algo que asumí caracterizarme,
no encuentro forma precisa en mí
para acercar nuestras máscaras
poco a poco, en una eterna espera
que da origen a un temor que alguna vez,
por error o acierto audaz, sentí por allí.
Quiero, en verdad quiero y despierto,
temo querer temiéndote,
lo ves?
A oscuras y sin verle, como hablarse a sí mismo,
vuelvo a reiterar en cada grito que se escapa de mí,
que la luz permitió que le vea así, radiante, única,
como mismísima sensación de libertad a mi edad,
el mismo retrato que en la oscuridad.
Apuesto a los cuentos que puedan salirse de nuestras manos,
y día a día,
(días a día, día a días),
después de ocultarme en la insignificancia mía,
podrás oler como me entrego de a poco por desconocerte.
Espero,
y confieso como niño asustado que matas todo por
encontrar en cada muerte un nacimiento nuevo, espero,
reina de los futuros, espero, porque quizás tomes
una corona sin valores para el mundo, el poder,
en mi tierra.
Esperaré;
no busco una interpretación sutíl,
de este modo susurraría en tus oídos
de volverte en mis ojos y acariciarme,
como el viento, sin explicaciones,
sin preguntarse porque elige volar
entre los rostros que le puedan sentir,
verlos sonreir,
espero,
__________________________________________________________________________________
entiendas.
La tinta que chorrea
todas mis elecciones
y acciones es así,
va caminando o corriendo,
a veces se tira y tropieza
cuando el pulso se desvía
o se marea,
luego se tacha, reescribe,
pero sigue llendo de adelante para atrás, o de lado a lado, o de atrás para adelante;
sigue.
Los fuegos aparecen,
debería ignorarlos y pensar
que no tiene sentido que ardan?
Debería someterlos
al agua que les rodea y
permitir que se disipen en el aire
apuñalándolos
con el mismísimo olvido cobarde
que suele insinuarse?
Porque soy un cobarde con valor,
vuelvo a gritar
con un tono un poco más alto,
que no pienso matarte, no pienso olvidarte;
siento buscarte,
los brillos son inadvertidos si se está demasiado lejos de ellos,
y a veces la distancia
engaña al alcance de
nuestras vistas,
no hay medidas
para definir un
"acercar" y "alejar";
"alejar" y "acercar",
fuego,
siento buscarte.
Mientras más cerca o más lejos se esté,
los fuegos no muestran su fulgor por desconocer la misma forma de esos fuegos,
en otros ojos,
siento buscarte.
Estamos en un mar y admito meterme en llamas sin importar nada,
encuentro razón en las llamas
y sobrevivo con ellas,
en lagos de lava.
Siento buscarte.
Sentí
ser dueño de tus versos,
luego y antes de saber algo de tí y
siento buscarte.
Elijo ocultarme, elijo no asustarnos,
no precipitarme evitando el posible
conocerte;
siento buscarte,
fuego siento, buscarte;
fuego, siento buscarte.
Buscar, que aparezca sin provocarse, y no como mis sogas sugieren lo obligue surgir.
Releo en esta quietud. ¿Por qué?, por chocar, para chocar con la pared que exista, sea cual sea y enter, por tí, Asclepsia flava; flaveante vivo en flor ocular. Tal vez me oigas, ojalá te distraigas en mi voz callada y me escuches, ojalá. De esos castillos suelo ser el guerrero ciego que nunca se atrevería a abandonarlos mientras éstos no elijan derrumbarse; después de un tiempo, con cierta dificultad, abandonaría el lugar dónde el fuerte se haya levantado, por no tener nada que defender, preparándose para posibles próximas guerras; el fuego ya apareció: alcázar nazca, no oponerme más, y en el trono sentarás, tú. Las formas, las reglas, que se haga todo como un discurso si se quiere y se lea en tono robótico, el alma ahí va también; mientras la imagen ordenada sólo es el juego que lleva a cabo dicha alma, donde jugando se escapa su inocencia, y da así cuenta de todos los caminos que tu nombre me hacer recorrer.
De dónde venimos? Vinimos. Para qué vinimos?: a dónde vamos?: Dónde queremos ir? Vinimos. Qué queremos?: a dónde vamos?, de dónde venimos?, dónde queremos?, dónde queremos ir? Qué queremos? a dónde vamos a ir?: Qué queremos? De dónde venimos? De qué venimos? De dónde queríamos venir? Vinimos. A dónde vamos? Dónde queremos? Queremos querer? Qué queremos? Vamos; voy.
In Uterontes
Dominios del estilo,
el hambre casi pasa sin verse,
entonces se empieza;
el baile, aparece al aire;
los dientes, las garras
que desvían la intriga
por los caminos donde debilidades
afloren ríos angustiantes;
el terror, el hambre.
Estilos de dominio,
el viento nos levanta
en hojitas ciegas,
olvidando un árbol,
planean nuestros sentidos,
infertilidades en las canoas
sin agua, y deseo de hundir;
estamos por definir, y los vapores
llenaron los globos festivos,
explotaron, y las cajitas con el vapor
se quieren
quedar;
¿se pueden?, ¿se pueden
quedar?
Hay otra roca sobre el barquito, y los otros barquitos?
Se escapan, siguen; el peso, la gravedad...
¿El barquito? ¿El agua?
___________________________________________________________________________
No queda más remedio que aceptar que una lucha necesita dos o varios adversarios, que el imperio sin conocer su origen se verá obligado a quebrar alas y flores en cada instante que transcurra el paso de los suspiros y gritos, por mantenerse, por defender su interminable juicio de razón. Lágrimas, razones, idioteces, anesteciantes, risas, complejidades sin complejo al entenderse como un espejo. Penas, fríos, oscuridades, cegueras.
TU nombre que se aleja junto a los días por recordarte día a día, serás entonces otra cicatriz sin herida a la vista?; dónde estás que no puedo hallar tus formas? En esa amistad no quiero enjaularme por el animal sin razones para pensar que terminé siendo, te quiero acá y allá, en cualquier lado.
Será otro problema, aún no sé porque resultas hermosa aromática italiana. Inesperada y sorpresiva, tu momento se desea por quien te escribe entre líneas de vez en cuando; dónde estás, Sol?
Ilusión, cabe destacar que puedo descartar. El encierro insolente de cada visita por los rincones del universo que conozco me encuentra solitario y en silencio, sin dejar de esbozar palabras u opiniones. Hay una historia, aquí, tejida entre hilos ilustres e ilusos mientras tejen y tejen, y aparece una extraña angustia que no me golpea, me nockea sin sentido y con rudeza; no caigo, no. Tu idea se agranda aquí y qué puedo hacer contigo? No puedo salir, no puedo correr, no puedo mirar, no puedo viajar, no puedo encarar, no puedo pagar una sonrisa. Todo se va a ir por la borda, antes de que cada ilusión me golpee sin asco en el rostro y en el pecho saciándose de mi aire, una realidad agrietó con sus uñas firmes todos los rostros de mi cuerpo diminuto; no caí, no caigo, no caeré..
NO vas a quebrarme, no permitiré quebrarme nunca más.
NO vas a quebrarme, no permitiré quebrarme nunca más.
Persona legendaria,
personaje de verdad,
aléjate
como este grito consumido
intenta
olvidar las guías de las
eternas
visitas del sol; sólo refugio,
un refugio protector, diría,
que tus verdades, en mí,
refugiado protejido de la inmensidad
de los terrores
(esos de tormentas),
diría, verdades;
sólo diría que de allí corrieras.
Correrás por repugnarte el aliento
ante amaños de otra eternidad,
otra eterna debilidad,
alejarte de mis oídos,
siempre habrá vientos
y aire
en mis voces;
las pinzas para tomar, empuñando así,
sólo pinzas para empuñarte;
empuñándolas.
Consejo rebuscado,
en el escudo que sueles
aplicar sobre los arañazos
aflicciones rojizas sin valor
en tus brazos; tan cercanos
son los edores
del llanto que vives en el ser que te estima
después de tanto verte, y volver a ver en tí.
personaje de verdad,
aléjate
como este grito consumido
intenta
olvidar las guías de las
eternas
visitas del sol; sólo refugio,
un refugio protector, diría,
que tus verdades, en mí,
refugiado protejido de la inmensidad
de los terrores
(esos de tormentas),
diría, verdades;
sólo diría que de allí corrieras.
Correrás por repugnarte el aliento
ante amaños de otra eternidad,
otra eterna debilidad,
alejarte de mis oídos,
siempre habrá vientos
y aire
en mis voces;
las pinzas para tomar, empuñando así,
sólo pinzas para empuñarte;
empuñándolas.
Consejo rebuscado,
en el escudo que sueles
aplicar sobre los arañazos
aflicciones rojizas sin valor
en tus brazos; tan cercanos
son los edores
del llanto que vives en el ser que te estima
después de tanto verte, y volver a ver en tí.
Cuenta gotas
Sueltan sus bocas, si soltaran sus bocas, si tuvieran que soltarse sus bocas, si existiera el soltar de sus bocas, los labios no entenderían este llamado.Frenesí desde la corteza,
de sus palabras en vehemencia
al ósculo nacido deseante,
obviando burujones latientes
sobre la patria mía, esa
anti patriótica; anti drama,
exagerado sentenciado
disolviendo lo condensado,
te observo, dama,
de sus palabras en vehemencia
al ósculo nacido deseante,
obviando burujones latientes
sobre la patria mía, esa
anti patriótica; anti drama,
exagerado sentenciado
disolviendo lo condensado,
te observo, dama,
y veo,
veo alejando la hiel
en las ardientes calderas
cuando apuntas tu paz
con la mirada;
preconjugando
una idea de vuestra piel,
tanteo vivaz en caída fugaz;
los deseos sin letras
por culminar de reflejar,
por conseguirnos.
La presión ahumada rompe
tensiones inpasivas,
rompes
esquemas seguidos,
sigo ardiendo en bramidos
sobre tus lienzos en latidos,
sobre cumplidos,
sobre tintas al borde
de tus besos recelados,
vuelves a romper
como gaviotas libres,
como anhelo por días
no seas mía, sino palpites tu rostro
en la mía vida;
anhelo
adoptes estrellarte, poco a poco,
en la real alegoría,
esa libre que te desea,
miel aliento sobre las estrellas
y al aleteo de tu pestañar,
haces de todo un eterno
pavor guardado,
puedo, sí, obsequiado;
haces de todo un sin final
peragrar,
elegido para aquí,
para allá,
y sobre un eje anclado
en el achurche sin tiempo
de nuestros labios al encuentro,
de la explosión,
de nuestro momento.
veo alejando la hiel
en las ardientes calderas
cuando apuntas tu paz
con la mirada;
preconjugando
una idea de vuestra piel,
tanteo vivaz en caída fugaz;
los deseos sin letras
por culminar de reflejar,
por conseguirnos.
La presión ahumada rompe
tensiones inpasivas,
rompes
esquemas seguidos,
sigo ardiendo en bramidos
sobre tus lienzos en latidos,
sobre cumplidos,
sobre tintas al borde
de tus besos recelados,
vuelves a romper
como gaviotas libres,
como anhelo por días
no seas mía, sino palpites tu rostro
en la mía vida;
anhelo
adoptes estrellarte, poco a poco,
en la real alegoría,
esa libre que te desea,
miel aliento sobre las estrellas
y al aleteo de tu pestañar,
haces de todo un eterno
pavor guardado,
puedo, sí, obsequiado;
haces de todo un sin final
peragrar,
elegido para aquí,
para allá,
y sobre un eje anclado
en el achurche sin tiempo
de nuestros labios al encuentro,
de la explosión,
de nuestro momento.
Una no ha compartido nada contigo.
La ventana del micro estaba ocultando las luces, y los sancos que daba el personaje creado por la inercia del movimiento consecutivo saltaba y saltaba, mientras sólo podía pisar lo verde de los jardines cruzados y tomarse de los postes de luz para impulsarse y no caer en las veredas de cemento. Él iba de salto en salto, recordando la pesadilla de las calles de los hoyos negros, profundidades que debía sortear entre salto y salto... en esos instantes era más peligroso, no había ruedas transportando el cuerpo y las manos se respaban insaciablemente con el asfalto de los bloques de callejones vivos. Los ojos ahora se mantenían abiertos de par en par. Un día se alejaron esas imagenes, se fueron como el viento dibuja infinitos con tierra y polvo suspendidos de a ratos, y castigados por las gotas de lluvia pesadas que atraían las tormentas temporales. Una no ha compartido nada contigo, y así también se diluye la sonrisa sin dueño, sin anhelo para alcanzar con las manos que se enferman por no contener su remedio, sin acariciar el remedio. El micro traído en un colectivo fugaz hace vibrar la frente y la vista, y los libros se abandonan en el fondo de una mochila con materiales inexistentes en su pensamiento presente. Por momentos hay una invasión fantasma y delicada, temperamental en el fuego de las imaginaciones y los besos anclan el pasatiempo, lo llevan de paseo anulando otros momentos de imaginación. Ahí está él, viajando en el último bondi por el último asiento, contra la ventana, empañando con el aliento y sin verse con nadie directamente, observa que el conductor sigue su rumbo ignorando otros vehículos, y no ve la hora de llegar a la estación y cruzar las vías, o llegar en un momento en que quede atrapado entre dos trenes que pasen. Uno hacia arriba y el otro hacia abajo, o atrás y adelante. De izquiera a derecha... Mantenerse en el medio de las dos rocas que van impulsadas por todas las horas y todas las manos que las transportan en su transporte. Entre los dos trenes y las campanadas que alertan y previenen el curso ligero hacia un accidente imposible de detener si no fuera por la barrera que baja y frena, imposible de pedir en un adelantamiento que no podría permitir mirar hacia ambos lados, y avanzar. La dirección en ese medio alterno conlleva detenerse con el fuego y las voces de Seattle anulando el estruendo de las vías de las miles direcciones que habitan en los trenes que vienen y que van. Todos pasan rápido y no se detienen en ninguna estación, es más, sigue de largo cuando llegan al destino y aparecen nuevamente en el principio de su partida. Una no ha compartido nada contigo y uno habita en un punto sin ir a ninguna dirección más que el correr del tiempo, compartiéndolo, compartiéndolo todo sin nada a cambio. Ya se fueron los trenes, la barrera se levanta, los autos avanzan y el caminar comienza nuevamente. La mente, por supuesto, sigue en movimiento entre paso y paso, y una sigue paso a paso el movimiento de la mente caminando de uno. Una no ha compartido, anda contigo, conmigo.
Sí, ahí está la revolución, dónde se empieza a leer la misma palabra.
We're just two lost souls
Si creo ser y puedo llorar, ¿creer me llevará a que pueda llegar? No tendría sentido esperarlo, pero tampoco no hacerlo. Podría, sin embargo, sin relojes después de muchos relojes, optar por asomarme frente a sus ojos. No. Digo que no... no puedo decir no. Es mi causa perdida. Es mi cuento perdido. Es mi error pagado. Sí, quizás otra herida. Por suerte se ha dicho que la angustia mueve algo, por allí lo oí, escapando de tí, escapando de mí. Creí. Yo creí. Creí acá. Cobarde roedor en el escondite ígneo... Doy asco. Creo. Odio lo que veo, espejo. Creo. Me avergüenzo. Creo. Me enloquezco. Creo. Me angustio. Creo. Me corta continuamente, cicatriza. Pero creer, lastima... y sino creía que era yo, ahí en lo primero notado, nunca habría llegado sin llegar. Por eso creo. Por eso, también creí por tí. Porque todavía creo. Y sé que la realidad es grande, y tan grande no soy para creer habitar también allí. Creo. Creo, gracias al cielo, por los amigos que seguiran. En cada mar. En cada plan. En cada estruendo. Y, tú, tal vez... tal vez será. Sólo nadie lo sabrá, no puedo indicar ni dos, ni tres, ni un final. Siento una impotencia rara, muy ajena a mis deseos... pero presente igual. Soy mis días, mis días aquí, mis días más acá, y mis días por acá. Acá, escribo, diciendo algo. Y acá, siento, suspiro, pienso; siento y escribo diciendo algo sabiendo por qué lo hago... tampoco; sin entender se puede estar. ¿Será sin el silencio que alberga este lugar, quitándole el tílde al amor? Será, será, será creyendo. Será respirando. Será luchando, pero ¿será sin el silencio que cobija el nacimiento del amor, quitándole la tílde, para mí? Sí he cometido cosas estúpidas, esta tiene un para qué vivo: para seguir, porque creo. No es sólo mi vida. Y yo, no soy todas las poesías, ¿por qué podría ser en las tuyas? Nadie lo sabe, entonces, no. Detrás de todos tus temblores sísmicos, creo acá. Solo. Absolutamente acompañado y solo. Sólo la lluvia sabe que se ha camuflado en mi rostro, cuando caía y me repelía entre gotas de agua y gotas de fuego, caídas del sol, para sentir el viento, el aroma de su voz. Sólo la lluvia que ví sabe que no podían mezclarse con las tormentas en mi rostro. Sólo la lluvia, la del cielo, hizo de sus ojos un ocaso y de su sonrisa una obra de arte. Sólo esa lluvia lo sabe. Mi lluvia cree que lo sabe, y por eso no teme de seguir lloviendo, por tí, por creer. Por no ser en tus palabras, por no ser bastante intolerado. Creyendo, puedo tolerar aunque el tren me vuelva a chocar, en la frente y debajo, por el pecho, por la sangre que hierve para no morir de frío. Que nadie mate tus pétalos para volar, ni los intente arrancar, ni tus alas rompan para planear. Que nadie se meta contigo por simple castigo. Que nadie te dañe. Una persona, una leona, y mi lluvia; una leona que deseo nunca sea cazada. Lluvia que parará para ser chaparrón, esperando, anidando, anhelando, al huracán. Sólo otro acto estúpido que será exento de morir en otra boca, no tendría sentido matar a un estúpido acto, una estúpida decisión. Decisión por creer... y creo. Y quizás, como estúpido, esperaré. Por una mirada que pudo quebrar, paredes, puertas, cuerdas, sentidos, murallas o lo amurallado mismo, lo protejido y concentrado. Algo quebró, y quemó. Aún creo querer creer. Lamento saber que quiero querer creer porque creo. ¿Por qué tantos insultos hacia mí? Para solamente tener yo el derecho de corrección y maltrato conmigo, a nadie pienso escuchar con tanta agresividad, más que a mí en mí. Hoy a la tarde el día se portaba cálido y tranquilo, luego vino el viento, el frío, mi abrigo y esto por alguien, para alguien, desde mí, mío. No me leas, no te quiero extrañar. Cierto, no está más. Se fue. Los pronósticos no logran atrapar lo que estudian. Sin embargo, sigo acá, creyendo porque creo siguiendo. Soy esto. Mis días. Mis creencias. Mis amigos. Mis sueños. Mis deseos. Mis tristezas. Mis fuerzas. Mis palabras. Mis acciones. Mis marcas. Mis manos. Mis labios. Mis ojos. Mi voz. Mi pelo. Mi altura. Mi amor. Mi bronca. Mi fé. Mis ideas. Soy esto, por serlo, siempre voy a mirar adelante guardando lo que dejé atrás. Sólo guardándolo. Simplemente, soy todo esto más los segundos conmigo. Al fin, todo puede ser historia, sólo que yo decido qué peso tiene la historia, acá.
So, so you think you can tell
Heaven from Hell,
Blue skys from pain.
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade
Your heros for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange
A walk on part in the war
For a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
Swimming in a fish bowl,
Year after year,
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
So, so you think you can tell
Heaven from Hell,
Blue skys from pain.
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade
Your heros for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange
A walk on part in the war
For a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
Swimming in a fish bowl,
Year after year,
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Números
Y entonces cuando el contexto deja de contextualizarte y empieza a arrugarte las ganas de sonreir, es cuando comienzas a ver los puntos débiles de ese maldito contexto. Lo seguimos o empezamos a descontextualizarnos de a poco o arremetidamente, otra no veo porque empecé a ver que hay cosas que se meten con la libertad mental, al menos la mía y varias otras que conozco, y no importa nada. No importa nada si ese contexto piensa que tan sólo soy un número, pues no, un número no va a estar adelante y atrás de otra cifra, menor o mayor. Un número se queda estático en su valor, en su identidad dada. Los números no viven. Y yo, me muevo.
Alarma
Te estoy mirando reloj, das vueltas, lo sé. Tus agujas muestran el circuleo que aparece en tu inspiración, en tu calidad más natal. Das vueltas, das vueltas, das vueltas. Te veo dar vueltas sin límetes si tu fuente de vida se hace interminable. No tienes límites reloj, y sé que te afecta dar esas vueltas innecesarias mientras te miro y te descifro. Tú no eres el tiempo. Sigue dando vueltas, te pareces en eso, pero definitivamente no eres el tiempo. No sientas un rafagón triste en tu identidad, no, no, por favor. Reloj, todavía tienes alarma y puedes despertarme cuando esté soñando y necesite levantarme en cierto momento pactado con alguien. El tiempo eres tú, pero tú no eres el tiempo.
Antonio, conoces el nombre que te dieron, no el que tienes. (
La presencia de Antonio no me había llamado la atención hace más de tres años, ni hace menos de uno. No sabía de su existencia hasta que un día imposible de recordar con exactitud, lo saludé. Antonio era un hombre que podría adecuarse al rol de los vecinos. Particularmente, yo con mis vecinos tengo una relación que se basa en saludarlos cuando salgo a la calle para irme a "X" lugar en determinadas situaciones. Se basa en un saludo a un desconocido que ves normalmente casi todos los días cuando salís, un saludo sin esperar otro saludo, ni una relación o cualquier dejo de confianza. Simplemente saludar sin sentido y desinterés, casi un saludo ciego, por costumbre. Ahora, Antonio, parecía ir un poco más allá. ya que parecía más vecino que los demás vecinos. Parecía más vecino que el propio vecino dicho. Antonio recorría las calles del barrio, golpeando puertas para ofrecer su mano de obra, como una especie de deseo sobre un trabajo que le iba a dar algo mucho más necesario que algún tipo de lujo. Recorría los rostros de los vecinos ofreciendo su imagen y coraje para seguir sin rumbo anhelando un trago escapista para consuelo. Creo que con Antonio la relación de los saludos nació cuando yo lo saludé, y él, claro, también devolvió el saludo. Con el tiempo cada vez que me veía pasar, me decía "hasta pronto, muchacho", o, "chau flaco; hola flaco"; yo solamente atiné siempre a decir "hola", "chau". Una vez le pregunté a mi madre, debido a que ella tiene una pseudorelación con los vecinos, si sabía algo de Antonio, ya que cuando descubrí de su existencia, bajaba de su auto, después de una larga siesta, que se situaba justo en frente de mi casa, en la vereda de la verdulería de Don Cacho. Ahí mi vieja me dijo que, según él en la boca de los vecinos, había terminado con sus sueños y esperanzas en una historia de amor, de esas que apuñalan agonizantes para doler más en el temblor del frío metal cortando todo nuestro interior humano, desangrando lentamente. El alcohol era lo único que se notaba que necesitaba para seguir respirando por unos instantes mientras pensaba realmente lo que necesitaba para querer seguir respirando. Llegaba a miles de interpretaciones del saludo al conocido desconocido que era para mí Antonio. Ayer, mientras pensaba en los rumores acerca de dedicarse realmente a lo que debería hacerse o tratar de entender la condición del nacimiento en mismas condiciones igualitarias en libertad con los nacimientos anteriores y posteriores al mío, hablando de más de décadas y siglos, e intentar tomar lo que se me cante y ver cómo puedo adecuarme para no perder los instantes que logren darme ganas de seguir respirando, se me cruzó la imagen de Antonio por la cabeza. Es el caso más cercano que conozco de la condición de indigente, no llega a ser gente, me recuerda a la palabra indígena, pero no; se los trataron igual en ciertos aspectos y/o épocas. Nos damos el lujo de decir gente, de que exista un tipo de ser que se adecúe a ser gente con el simple hecho de dejar de lado a otro llamándole indigente. El punto es que le damos identidad y normalidad a otra clase más que permite desunión. Clase alta, clase media, clase baja. Gente, indigente. Rico, pobre, indigente. ¿Cuántos dicen "pobre indigente" y cuántos "pobre persona"? Ayer pensé en que hoy iba a hablarle a Antonio, o quizás la semana que viene. Quería preguntarle que pensaba de la vida, me interesaba pensar en que pueda darme su punto de vista. Desde todas sus experiencias, y si prefería que le acompañase en un trago amargo eterno de horas bajo la luz de la Luna, lo haría sin drama. Seguramente le iba a comentar que escribo, y que por eso querría hablar con él. También habría chistes acerca de la idea de una "salvación" si es que exagerábamos con insinuarle la idea de novelizar su historia, lo había visto antes compartir algunos tragos con las juventudes del barrio que en muchas noches reunían sus amistades del tiempo en grupos al son de la noche y del cielo estrellado en lo oscuro azulado. Pensaba que quizás lloráse si era cierta la leyenda del amor certero y sin piedad que lo hizo abandonar todo, y tal vez haya sido mentira y me confesáse que había perdido todo en algún tipo de apuesta o algún tipo de vicio ferozmente adictivo. Lo cierto, es que cuando le saludaban, sonreía. Se notaba cada vez que devolvía el gesto. Una noche que vino después de una tarde hermosa, de sol y brisas frescas pero sin helarte la sangre, dejó un frío alarmante en muchas voces que me imagino notaron la noticia, como la noté con el mal trago que se le da a un vodka sin deseos de beber, por el simple hecho de dar una imagen fuerte de garganta vigorosa, o quizás mi madre y yo fuimos las dos únicas personas que pensaron en Antonio de una forma distinta. Hoy me enteré que una vecina, la dueña o encargada de un negocio de venta de bebidas al por mayor había fallecido. Recuerdo haber hablado con esa señora, por simples compras en ese lugar que manejaba desde su reposera o desde los recuerdos de acompañar a mi abuela a ciertos lugares y que ella buscáse alguna clase de charla conmigo, sólo responderle educadamente, luego saludarla y actualmente ya no era ni eso. No era de los vecinos con los cuales me saludaba de vez en cuando y mucho menos, no me interesaba nada de su vida. Cuando me enteré de esto, volví automáticamente a Antonio. Ayer pensaba en hablarte, y hoy me encuentro sin él, sin su historia, sin su vida. Me pregunto si habrá visto las luces del auto que lo llevó por delante bajo los efectos del alcohol, o si tal vez haya pensado en dos senderos o dos guías. Si habrá sólo cruzado la calle sin oír nada, ciegamente para llegar al otro lado y volver hacia atrás sin sentido. Si debía socorrer a alguien porque moriría sin su ayuda y no pudo observar el automóvil que seguiría hasta golpear su débil cuerpo humano, imposibilitándolo de ser un héroe. La noticia fue un mal trago, en verdad. Tal vez me haya dicho en esa última charla que no se dió que se iba a suicidar, pero ahora nunca sabré si en realidad pasó eso, nunca sabré si realmente él elegía ser Antonio después de que le llamásen así.
______________________________________________________________________________
"Nombre Masculino de origen Latín.
Del latín que se enfrenta con el adversario.
"Antonio es un nombre propio español. Procede de Antonius (latín); y tiene un probable origen etrusco. Desde el Renacimento se le atribuye erróneamente un origen griego debido a su semejanza con el sustantivo άνθος (anthos) que significa "flor". Esto ha llevado a pensar que su etimología era "digno de alabanza" o "aquel que merece flores". De hecho, a partir del siglo XVII, en la lengua inglesa comienza a aparecer escrito con la grafía "th" (Anthony en vez de Antony) haciendo referencia a este supuesto origen griego. El significado real del nombre puede ser "aquel que se enfrenta a sus adversarios" o "inestimable". " (1)
1- http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio
2- http://www.misabueso.com/nombres/nombre_antonio.html
Dedicado a Antonio,
vecino del barrio Ricardo Ramirez (Caído en Malvinas Argentinas).
El señor Antonio, de apellido desconocido por mí, perdió la vida
en un accidente de tránsito, siendo embestido por un automóvil en
la avenida Caaguazú, ex Eva Perón, ex Caaguazú, actualmente llamada
Gral. Pinto. Eternamente Caaguazú para mí y para muchos otros.
Antonio, merecidamente, que en paz descanses.
No puede acudir al velorio, sus familiares fueron avisados.
El conductor está preso, por puro tramiterío.
En un par de días, creo, saldrá.
No puede acudir al velorio, sus familiares fueron avisados.
El conductor está preso, por puro tramiterío.
En un par de días, creo, saldrá.
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"Nombre Masculino de origen Latín.
Del latín que se enfrenta con el adversario.
Naturaleza Emotiva:
Naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas y los métodos persuasivos. Le gusta sentirse alabado.
Naturaleza Expresiva:
Insistente. Se expresa en la independencia de acción y en la originalidad de conceptos. Ama los modales distinguidos, la ropa de calidad, todo lo que tiene valor.
Talento Natural:
Es mente de pensamiento amoldable. Se expresa como pensador liberal y fácil de congeniar, muestra facilidad para dar forma grata a las creaciones de una imaginación siempre fecunda. Recibe aumento en las empresas que requieren de gusto artístico, destreza en la coordinación y ejecución y cierto humor e idealismo en el logro de los resultados. Ama las cosas del amor, del honor y de la familia.
Podría destacar en profesiones como orador, escritor, actor, pintor, músico, humorista, hostelero, comediante, estilista o comerciante(2)", según la numerología"Antonio es un nombre propio español. Procede de Antonius (latín); y tiene un probable origen etrusco. Desde el Renacimento se le atribuye erróneamente un origen griego debido a su semejanza con el sustantivo άνθος (anthos) que significa "flor". Esto ha llevado a pensar que su etimología era "digno de alabanza" o "aquel que merece flores". De hecho, a partir del siglo XVII, en la lengua inglesa comienza a aparecer escrito con la grafía "th" (Anthony en vez de Antony) haciendo referencia a este supuesto origen griego. El significado real del nombre puede ser "aquel que se enfrenta a sus adversarios" o "inestimable". " (1)
1- http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio
2- http://www.misabueso.com/nombres/nombre_antonio.html
Ártico y Luna
"¿Por qué te enlistaste? Aún no lo comprendo... Porque alguien me dijo que haga lo contrario."
Recuerdos de películas que marcan algo, antes y después.
Ártico y Luna
Dos niños fueron separados, en el momento en que sus vistas entrelazaron almas en el delirio sin escalar. Él era como el mismo Ártico, desde la corteza de su piel, y ella como el viento convertido en canto de aves a través de la brisa del galope. Ártico y Luna desesperaban en la libertad del hogar dónde anclaban las nutridas pérdidas de tiempo que solían protagonizar entre héroe y heroína por los bosques del desconocimiento, verde en vida como los árboles que soñaban trepar y trepar y trepar hasta quién sabe que rama podría soportarlos, sólo para ver desde ese punto la lejanía de los paisajes en tan bella altura. Nunca más volví a ver a Luna. Las noches se estaban volviendo dudosas y escalofríantes. Estuvo mucho tiempo, por no decir toda su vida, soportando. Los juegos y los amigos iban y venían, pero solía sonreir de vez en cuando. Con naturaleza, con despreocupación absoluta, terminaba ejerciendo un momento eternificado en cuanto a procedimientos para transcurrir los días. Los niños iban y volvían, molestaban y alegraban. Pequeños conocidos de los inicios del pequeño. Ártico sabía perder el tiempo en los olvidos de su gran memoria, era la mejor forma de perder para volver a encontrar como en los casos de su soledad repentina forjándose el hombre, el muchacho, el joven, otra vez el hombre. ¿Qué podía hacer con las noches? ¿Qué es lo que podía impedir su lejana guía? ¿Acaso no se le ocurrió al de siempre, al no aceptado, al amado y subestimado Dios pensar en el acaecer del volver a verla cada noche de mi vida? Estuve conviviendo entre relaciones, entre información y acciones. Disputas y dolores agrientos, miserables como temidos y odiosamente odiados. Comprendí mucho y dejo librados los mañanas a una de las causas más absurdas como lo es la fé. La fé en Dios terminó de irse junto a ella, junto a la Luna que me permitía recordarle día a día esperando la noche. La fé me sostuvo durante todos esos letargos entre sonrisas y llantos cotidianos y no tanto, a esperarle. Llena, tímida y radiante, sensual y misteriosa como la luz sobre la oscuridad que me entregaba día a día a ella. Ella era la Luna en toda su escencia, era la Luna que deseaba recordarme porque había respirado y venido. Era la duda, era la pregunta que no podía dejar tranquilo este frío ambulante que sólo me permitía alejarme de lo que no aceptaba y de lo que sí, pensando siempre en cada movimiento... Y ella era la noche, la noche que me recordaba a olvidar de nuevo todo y calmar el trecho entre cielo y tierra, entre vida y muerte. La noche cálida sin nada que envidiarle al astro dorado. Luz blanca y en la noche azul oscura, Luna mía, Luna ajena. Luna que recuerdo siempre tu vida y ni las herramientas del maldito tiempo me han hecho encontrarte. Sólo cuestiono nunca saber tu apellido, sólo respondiste "Luna", Luna. El drama iba de la mano en la desesperanza y fé bramiante que sostenía toda la voluntad y toda la fuerza de las esperanzas que también convivían con él. No podía quedarse quieto, no podía olvidarse por completo. Siempre pensó sobre los recuerdos de la memoria selectiva, acerca de elegir y seleccionar lo que vemos, cuando... nadie conoce realmente la capacidad del cerébro. Tal vez esté equivocado, siempre el planteo venía a que no hay fundamentos, pero todos los recuerdos estaban grabados. Ártico podía comprender el desencadenante de cada momento presenciado en cualquier actitud actual. Sólo pensaba muchas veces qué pasaba sobre lo que pasaba, como si fuese una gran mesa con mantel hasta impedir la apreciación de las patas que la sostienen a ella, tabla debajo de la caramelera. El micro salía, recuerdo, a las 13:00 hs. En ese instante recordé la superstición, sonreí comentándole a la chica que promocionaba no recuerdo qué producto con la pregunta como herramienta: "¿Qué busca en este viaje de la vida?", tenía una silueta formidable, justa para llamar la atención de cualquier individuo demostrando casi toda su anatomía, dejando a la imaginación el detalle del color apielado detrás de los múltiples colores. Era una excelente estrategia para llamar la atención del sentido humano-animal de la excitación, la fantasía, el apareamiento o la simple aventura carnal y real de las infidelidades de novela. ¿Quién sabe?; cuando me cuestionó el lema de su campaña simplemente contesté que buscaba a Luna, como quien es un lobo avejentado en su corta edad aullando de congoja a su Luna atrapante, como hechizo nativo de pies en las tierras de las pisadas del canino salvaje, indomable. Sólo quiero hallar a la Luna, entiendes? Pues en verdad te explicaría, pero los sueños caen a pedazos cuando los compartes, creo que si no sabes de eso, algún día lo tendras muy en claro. Estoy totalmente de acuerdo, pues en este momento yo mismo me pregunto si tiene algo de lógica seguir este emprendimiento, porque estoy totalmente en un momento de cero guía, cero información salvo un par de lugares que se fueron de mi vista diaria para convertirse en lugares del instante infinito del tiempo, que perdura aquí, sabes? Veo que se puede hablar con vos, exactamente lo que pasa es que busco a una niña del pasado, que tranquilamente podría verse como tú, salvo los rasgos que eternifiqué de su rostro, evolucionando hermosamente con los años, podría tener tu altura, tal vez tu abdomen o tu silueta; quizás sea terriblemente mucho más hermosa que tú, o tal vez el envase de su misterio arrojado al mar sea simplemente un repelente al superficial daño que se puede causar en su tesoro silencioso, quedo y callado, dulcemente misteriosa cual Luna noche tras noche, terminó de convertirla en mi sueño, en mi eterna pregunta si no la quito de encima de una vez por todas y para siempre o nunca. Es bueno oír a alguien decir eso, obvio que este sentido sin meta tiene el sentido más importante hasta aquí en día, después de todo lo que pude ver. Te agradezco al oírme y no reirte. Claro, claro, lo sé perfectamente, sólo que hay un clima general que permite que todo sea tomado como un absurdo surrealismo cuando analizando concretamente, el absurdo surrealismo está día a día entre nosotros, sobre lo que permitimos inventarnos y mantenernos en mente con el correr del córcel del tiempo, en fin, gracias por la charla. Ya parte el micro. Gracias, espero encontrar suerte si es que es real. Cuidate. Lo sé, no la conozco y es un consejo muy, demasiado grande para poder hablarle cuando pueda. No recuerdo ninguna palabra que me haya dicho esa chica, o me niego a recordarlo, pero sé que pude hablarle sin tapujos, encontré un raro entendimiento como si estuviera monologando. Tal vez solo me oyó, aunque creo que habló. Hasta pudo desearme suerte sin haberle contestado integramente lo que quería, adquirir el "plan turístico deluxe" y encontré interés en mi desinterés por el interés de su pérdida de tiempo. Día a día sólo hallo el consuelo de sentarme en esa plaza sin razón alguna de pensar en otra cosa más que en mirar como se consume el humo de ese cigarrillo, de esa locura que sostenía mi cabeza raramente erguida con la compañía de estos bancos de vidas pasadas en árboles inalcanzanbles por estar ya derribados. Qué bueno, en tres horas entro al club. Tal vez esté aquí sentada hasta que termine de ocultarse el Sol y entre a las ligas y lujurias del escapismo masculino. Suerte que la universidad es mantenida por el estado y con lo del alquiler saldado puedo invertir en todos los libros ausentes del polvo bibliotecario académico, ¿cómo sería que sin ubicarte realmente en tu posición tienes que recurrir a trabajos como éste, fácil e inmoral, humillante y placentero en ocasiones? Todo se desprende del cigarrillo que me mira con sus caras diabólicas consumiéndose, voy a dejar esto, eternas contradicciones en estas adicciones, consumiré hierba de vez cuando y ya, no voy a quitarme más el tiempo indeciso que no voy a ver hasta que llegue. Este banquito particularmente tiene el poder de hacerme hablar sola o estoy re loca. Ella no dejaba de sonreir y reirse de su sonrisa. No podíamos trepar al árbol, Luna, ¿recuerdás cuando te besé antes de marcharte? ¿Dónde encontraré la Luna después de verla noche tras noche? Sólo las direcciones lo saben, el micro está temblando bastante...
Continuará...
Ártico y Luna (chú)
"... Tú misma, cuando aquí te veo entre terciopelo aniquilante, misma tú que apareces aquí, en frente mío. ¿Qué quiero decir? Simplemente digo que el amor es injusto, porque nunca develó su estructura. Nunca nos brindó sus estrategias. Nunca nos permite escapar. Es una estocada dulce y sutil que se presenta por creencias o fé, o simplemente por ideas e inconformismo con la compañía de uno mismo como consuelo rebuscado..."
Trozos de los futuros
Ártico y Luna
El Sol y la Luna
Ártico estaba caminando a orillas del río cuando vio acercarse una perra en una balsa, ladraba con una gran desconfianza, parecía dispuesta a atacar en cualquier momento cuando arribó a la balsa. Al momento de ubicar ambos pies sobre la nave, Ártico pudo tranquilizar a la perra sin necesidad de interactuar con ella, la sensación daba a entender la aceptación del canino con sólo sumarse al viaje y ser un tripulante en acción, no tardó ni dos minutos en regalar su pelo y su satisfacción a las caricias del nuevo sub-capitán. El río ya se mostraba inestable en la medida que avanzaba la balsa, la rigidez con que la había construido era interesante al punto de soportar las olas que no podían evitarse. Se nota que el animal se había tomado su tiempo en construirla Cuando la neblina incesante que dejaron los golpes del agua cesó, el desierto acuático era impresionante. Los sentidos ya no tenían destino, no sabíamos donde ir. Gaia no tenía idea de dónde estábamos, y yo no podía pretender que ella lo supiera. Nos hallamos desesperados, juntos junto a la violencia de las masas de vida cristalinas, no había límites en el horizonte, cualquier punto era ideal para partir. Terminaba de lavarse la cara, era el momento de comenzar la búsqueda. El trazo era largo y atravesaba varios puntos del país, por no incluir todos, pero tenía ganas de ir a San Telmo, entonces el primer punto donde Ártico llegó fue el barrio lindero al mundo del Caminito; las caminatas sin sentido fueron varias, analizando si en los pies de Luna podría hallarse atracción por lo visto mientras se avanzaba en contra del tiempo, como hace varios años atrás. Encontré esa plaza, Parque Lezama, sabía que había estado allí. Lo tenía claro, corrí y trepé. Conocí a Sol una noche, cuando estaba a punto de volver a ese cuarto de hotel donde siempre anidaban las fiestas entre turistas y estudiantes, el aroma a murga festiva que se respiraba en esas calles me encantaba y tenía la esperanza de encontrarme con Luna allí. Si hay algo que amo es salir del club y caminar por esta feria, todos de alguna forma están sonriendo y mientras se ganan la vida, los vendedores, hacen dinero cuando disfrutan de sus obras de arte. Estas ferias son geniales, el verdadero “grito de la moda” sería ideal en tal pureza, dentro de todas las mierdas habitan estas purezas no tan puras, pero sí en su escencia. Me pregunto si realmente existe el amor, debo confesar que mientras me encuentro sola siento esa duda rara por creer haberlo sentido y hallarme distinta sin serlo, tal vez eso sea lo que me idiotiza de vez en cuando. Me imagino si fuese real, es un mito propagado entre novelas y cuentos pero tan llevado a la realidad que me da escalofríos. Toda la vida y todo el mundo hacen que hoy esté viviendo alojada en esta historieta evolucionada llamada justamente realidad, es por eso que creo que puede suceder ese fenómeno que marca lo que nos permite decir sí o no realmente, pero ¿puede relacionarse el amor con el sexo?, si es así no podría enamorarme y nadie enamorarse de mí, cobro por tener sexo, es mi trabajo, ¿qué carajos hago hablando sola? Amo mi vida y mi tiempo, también mi imaginación... ¿Será que podría amar a un hombre o una mujer más que a mi tiempo e imaginación, más que a mi vida? La vida tiene esas cosas que la componen que, adentrándose, una se mete en el laberinto de todas las salidas, las fáciles resoluciones de los caminos continuos y conectados todos entre sí, cualquier lado que conduzca te llevará a una salida sin callejones con ausencias de elecciones, y una de nuevo vuelve a cerrar algunas puertas para reabrirlas en un corto instante, para encontrar nuevos horizontes cerrando las salidas. Se va por la senda difícil, por la fácil, soy humana, soy de carne y huesos, y siempre recomienzo cuando los diluvios debilitan el papel que puede cortar la piel del más duro o frío. San Telmo, San Telmo, el porro y San Telmo, me voy a Parque Lezama, buscando miradas para sentir algo distinto hasta quedarme sorda del mp4, cosa que dudo. Hola, sí, tengo fuego. Emm, vos cómo te llamás? Sol, paradójico, yo busco a La Luna, ja. Sol me había encontrado en el banquito de la noche, prendió uno de esos rollitos de la alegría y tomó asiento como para compartir las estrellas y lo oscuro de los verdes en la noche silbando entre hojas de árbol y brisa dulce, me invitó de su fórmula individual, privada, para conectar los modos visionarios, cuando sentí la urgencia de ir a la feria ya que había pasado demasiado tiempo hablando con Sol, aún así a Ártico le quedaba bien el oído después de escuchar hablar a su nueva compañera de horas, sabía que iban a compartir no sólo unos instantes sin destino ni recuerdo, tenía en claro que las charlas no iban a tener límites ni sentidos, así que la invitó a recorrer la feria con él, quería caminar observando ese raro ir y venir de la gente que se presenta allí y luego seguir recorriendo para su búsqueda. Brasil estaba siendo cruzada cuando los dos botes del Amazonas se dieron a contracorriente, era imposible que Ártico pudiera acceder a un minuto de Luna o ella a un minuto de él, los barcos iban por separado en dos direcciones indescriptibles, cuando se cruzó la calle y ambos clavaron la línea de sus miradas entre sí. El viento sugirió el camino cada cual debía seguir, pero esa intensidad. Sus ojos parecían arder, quemarse en todo su esplendor; los segundos fueron sorprendentes y viró. Al cruzar la calle y resignarse a seguir esa mirada, ambos giramos y continuamos esa unión entre auto y colectivo atravesándose, entre misterio y ansias, entre intriga y búsqueda. Tenía muy en claro que esa mirada no fue una simple mirada, y explicó a Sol sobre lo que le sucedió, acerca del fantasma de Luna en la chica del Parque Lezama. Entre tragos y risas, más unas cuantas sonrisas, Ártico debía buscar la billetera y los documentos porque parecía que la noche iba a ser bastante larga y las cervezas del camino ya se habían terminado cuando sostenía entre mi aliento los labios del Sol radiante en el enigma de toda su piel con los perfumes del olvido, del calor de las almas desmoronándose mientras adornan cada mordida en cada eterno beso. En la densidad del cuarto al cual entramos entre ciego y ceguera jugando al equilibrio de no caernos, los instintos era suyos, los animales manchaban las verdades con pequeños tinteros de pasión. El repertorio de las imaginaciones y sentidos musicalizaba cada suspiro anestesiante de muerte súbita por fusionar nuestros cuerpos con los encuentros de la eterna noche. Me invitó un cigarrillo mientras encendía su segunda vuelta del risueño. ¿Sabés algo?, me gustaría haberte conocido mientras recorría otro camino y sin mis convicciones, en otra noche, en otra historia. No me llamo Luna, me llamo Sol... pero si la Luna ya existe, seré tu Sol nocturno. Distinta a todo y a todos, distinta al Sol y a la Luna. ¿Por qué me miró así? ¿Por qué se dio vuelta? En una hora entro al club, ¿qué personaje aparecerá hoy?
Continuará...
Ártico y Luna (Frí, ¿quién es el fin?)
"... ay, nene, estás tan frío. ¿Qué es La Luna, abuela? Ehhmm, es ese círculo que está allá en el cielo, muchos piensan que estirando los brazos y alzando los dedos hasta la máxima altura sobre la tierra o sobre algo arriba de la tierra pueden alcanzarla, es confusa La Luna. Ahí la ves, alta, redonda, por la mitad, como un gancho para colgarte o como una rara cuna para mecerse. A veces podemos darnos cuenta que aparece antes de la noche, robándole el protagónico al mismo Sol que ilumina haciendo el día. Cuando el Sol se olvida de nuestra zona para entibiar la amistad con otros mundos, La Luna nos recuerda que existe una puerta en la noche, en la oscuridad, para ver un poco de luz en el camino de los ciegos a contracorriente...” Fragmento al aire del aire.
Queriendo tropezar dominó el arte de todo el camino que caminó sentado, cuasi despierto soñadero de infinitos y efímeras razones para tomar un sendero u optar por un carril, alejarse y acercarse, enfurecerse o anclar toda sensación para seguir en pasión la pasión de sus pasiones; la intriga. El cerillo y el cenicero anidando la cerveza que ahoga toda la especulación a futuro, espero entre sonrisa y risa burlona la soledad del mostrador sin encontrar miel, sin encontrar hojas verdes en las miradas, soles ardidos bajo luces de día, de noche y de circunstancias. Me hallo en el bar de los olvidos para olvidarte en estos recordares. Mi piel te seduce, verdad? Otro acto animal para encenderte en la ignorancia de comprarlo todo, pero enciéndete sin rodeos, guapo, para gastar los tiempos quemados y transpirados estoy yo, tanto papelito guarda censuras de vida, por no decir sus muertes, qué rara es la vida, que rara es la humana, que rara es la erótica idea de maldecirnos los cuerpos gimiendo, cerdo. Tómame, trae tu poder en mi calor y quémate conmigo... << Nada de besos, servicio completo a su merced, emperador sin Roma; y mi esclavitud para servirle, pero mis labios jugaran con su excitación, amo, mi aliento se ira al aire, jamás en su respiración. >> Donde Luna realmente vendía su cuerpo en los tiempos regalados por bastantes figuritas, estaba buscándole entre cabrones y toreras de las ensaladas en afrontar varios caminos; allí paré por un espejo que llamó mi atención desde adentro. Todo resultó ser fugazmente eterno, lo soñé y no alcanzó, lo deseé y menos pudo atinarle. El frío que sentí en todo mi cuerpo hervía la sangre de mis venas y mis arterias, todo el ritmo del tiempo se había detenido y confirmé nuevamente que las horas no pueden controlar la cantidad de tiempo que pasa sobre lo que nos aferra fielmente, desde el centro del deseo hasta la atención del hambre por saborearlo y vivirlo en un logro. El tiempo se logra detener y se detuvo mientras me acercaba a ella, salía de atender a un cliente. El bosque adormeció toda la fauna dulcemente, cuando la nieve comenzó a caer. Volvimos a los árboles y nada tuvo sentido nuevamente, entre cada noche de cabañas y leña corta para alcanzar a nuestra pasión, nos sumergimos en una sonrisa prolongada, ferviente mientras la pregunta que tomamos en conjunto seguía apareciendo para ser callada en un beso, “¿Fue el destino el que nos volvió a encontrar?” <<Te amo.>> , si puedo y puede sentir Ártico lo que había sucedido en su avalancha de emociones, perturba la helada que podía intuirse, pero como sabemos bien, Luna nunca había besado a nadie con tal pasión; la esperanza era lo que motivaba a este inocente héroe, si así se le puede llamar a alguien que se idiotiza en seguir ideales, pasión e instintos; en fines y puros anclajes en nudos y más nudos, por los bosques del desconocimiento pudieron verse desterrados de prejuicios Ártico y Luna, entre las cortinas de humo que sacudían las ideas de dos sobrevivientes caminantes, la luz que transmitían los ojos de Luna podían dejarme plasmado y obnubilado, del bosque y las gotas de hielo que flotaban hacia abajo; maravillaba mi vida y mis latidos al observarla mientras me miraba, sonreía, cuando esbozaba la mueca para anunciar la función de esa sonrisa. Pude morir interminablemente debajo de la nieve de los árboles y su piel. Amé su piel como nunca sentí algo tan enfermo e hipnótico cual amor creo que es o fue; es. Creí que las montañas eran pasivas, arrasaron todo. Fue una eternidad, y una mañana Luna miró a mis ojos con sus fuegos alarmantes, abrasadores, muy distinto al eje de mis rumbos. Todo viró, todo viró...
Todo viró, todo viró.
sur que amaneció,
sur que mata un Sol.
Todo viró, todo viró,
mil censuras ignoró,
siempre, siempre y olvidó
Todo viró, todo viró,
no llegó ni a pie,
el sueño no lo frena
Todo viró, todo viró
camino de leña
con ojos de fuego
Solo viró, solo viró
un pozo muerto,
sin secretos fijos
así giró, así que giró
así giró, así giró.
Tendré que borrar,
No puedo contigo, Luna. Y sabes que no eres mía, sabes que no soy tuyo. Yo sé que no soy tuyo e intuyo no tenerte entre lo mío sin respiro. ¿Por qué, Luna? ¿Por qué? ¿Porque eres del viento?, ¿porque te han herido?, ¿porque han revoloteado turbulencias en tus vuelos? No puedo imaginarnos, sabes... Lo intenté, lo he intentado y sé que no puedo imaginarnos... No puedo imaginarte. Puedo verme en tus brazos, logro rendirme en tus ojos y sonreír en tu olor, puedo asomarme por tu espalda y contemplarte. ¿Podría contemplarte en realidad? Lo afirmo ahora, estoy contemplándote, frío ante el mundo y cálido ardiente para mí, para tus lazos en el tiempo, siempre para todos también. ¿Cómo puedo entregarme si sales de mi imaginación? ¿Cómo puedo confiarme si de mis sentidos destella tu imagen y aquí, increíblemente enceguecedor te presentas y sólo deseo callarme y callarnos, callarte para que no me obligues caer en tus brazos? ¿Cómo puedo darle tiempo a la duda que te movió hasta aquí sin conocerme, sin tenerme contigo? No pierdas más el tiempo! Un cliente, siéntete un cliente porque de decisiones me he hecho, y de decisiones me formo y conformo. Tú, por más que me lleves a olvidarme realidades por inocentes sueños inmaduros, no eres mi elección. Ya he elegido, y no quiero tenerte cerca. Quiero callarte en este beso. Sé que no soy tu elección y he elegido caminar. Caminar sin sentido, sin incluirte más que en el nombre del movimiento. He optado por caminar detrás de la Luna y de su brillo, me he encaminado simplemente a andar para llegar aquí. Hasta aquí. ¿Y qué tengo en frente? A tí. Tú, sí, exactamente la desconocida que atacó mi piel y me hizo olvidar a Luna por completo. Tú misma, cuando aquí te veo entre terciopelo aniquilante, misma tú que apareces aquí, en frente mío. ¿Qué quiero decir? Simplemente digo que el amor es injusto, porque nunca develó su estructura. Nunca nos brindó sus estrategias. Nunca nos permite escapar. Es una estocada dulce y sutil que se presenta por creencias o fé, o simplemente por ideas e inconformismo con la compañía de uno mismo como consuelo rebuscado. Y aquí estás tú, arruinando mis creencias, pisando mi fe, desarmando mis estrategias, abarcando mis sueños, dulce y sutil, desatas el hambre de homicidio por la compañía que podría brindarme mi otro yo cuando necesito un sendero. Aquí estás tú siendo sendero para irme a las metas que deseo, aquí estás tú desatando mi enfermedad con un brío avasallador. Eres el aluvión y tengo que marcharme. El amor, al final, aparece y desaparece. A través del tiempo se ha quedado para irse y volver a irse para quedarse. El amor permite que se separe de dos para nacer en uno, y por las leyendas que comentó durante tantos siglos, alimenta un extraño hambre de aire para respirar en tu aliento y ahogarme en ríos de tus labios tan dulces y ácidos, tan muerte sobria y ebria mareándome. Te amo, eso ha hecho el amor y la Luna conmigo... amarte, Luna mía. Y no eres mía, el amor fragmenta direcciones incompletas hacia un mundo deseándose completar, el error y todos sus caminos, el amor y su dominio. ¿Hablo raro? Disculpa, fue un placer verte otra vez.
fin.
Ártico y Luna, la luz en la nieve.
Queriendo tropezar dominó el arte de todo el camino que caminó sentado, cuasi despierto soñadero de infinitos y efímeras razones para tomar un sendero u optar por un carril, alejarse y acercarse, enfurecerse o anclar toda sensación para seguir en pasión la pasión de sus pasiones; la intriga. El cerillo y el cenicero anidando la cerveza que ahoga toda la especulación a futuro, espero entre sonrisa y risa burlona la soledad del mostrador sin encontrar miel, sin encontrar hojas verdes en las miradas, soles ardidos bajo luces de día, de noche y de circunstancias. Me hallo en el bar de los olvidos para olvidarte en estos recordares. Mi piel te seduce, verdad? Otro acto animal para encenderte en la ignorancia de comprarlo todo, pero enciéndete sin rodeos, guapo, para gastar los tiempos quemados y transpirados estoy yo, tanto papelito guarda censuras de vida, por no decir sus muertes, qué rara es la vida, que rara es la humana, que rara es la erótica idea de maldecirnos los cuerpos gimiendo, cerdo. Tómame, trae tu poder en mi calor y quémate conmigo... << Nada de besos, servicio completo a su merced, emperador sin Roma; y mi esclavitud para servirle, pero mis labios jugaran con su excitación, amo, mi aliento se ira al aire, jamás en su respiración. >> Donde Luna realmente vendía su cuerpo en los tiempos regalados por bastantes figuritas, estaba buscándole entre cabrones y toreras de las ensaladas en afrontar varios caminos; allí paré por un espejo que llamó mi atención desde adentro. Todo resultó ser fugazmente eterno, lo soñé y no alcanzó, lo deseé y menos pudo atinarle. El frío que sentí en todo mi cuerpo hervía la sangre de mis venas y mis arterias, todo el ritmo del tiempo se había detenido y confirmé nuevamente que las horas no pueden controlar la cantidad de tiempo que pasa sobre lo que nos aferra fielmente, desde el centro del deseo hasta la atención del hambre por saborearlo y vivirlo en un logro. El tiempo se logra detener y se detuvo mientras me acercaba a ella, salía de atender a un cliente. El bosque adormeció toda la fauna dulcemente, cuando la nieve comenzó a caer. Volvimos a los árboles y nada tuvo sentido nuevamente, entre cada noche de cabañas y leña corta para alcanzar a nuestra pasión, nos sumergimos en una sonrisa prolongada, ferviente mientras la pregunta que tomamos en conjunto seguía apareciendo para ser callada en un beso, “¿Fue el destino el que nos volvió a encontrar?” <<Te amo.>> , si puedo y puede sentir Ártico lo que había sucedido en su avalancha de emociones, perturba la helada que podía intuirse, pero como sabemos bien, Luna nunca había besado a nadie con tal pasión; la esperanza era lo que motivaba a este inocente héroe, si así se le puede llamar a alguien que se idiotiza en seguir ideales, pasión e instintos; en fines y puros anclajes en nudos y más nudos, por los bosques del desconocimiento pudieron verse desterrados de prejuicios Ártico y Luna, entre las cortinas de humo que sacudían las ideas de dos sobrevivientes caminantes, la luz que transmitían los ojos de Luna podían dejarme plasmado y obnubilado, del bosque y las gotas de hielo que flotaban hacia abajo; maravillaba mi vida y mis latidos al observarla mientras me miraba, sonreía, cuando esbozaba la mueca para anunciar la función de esa sonrisa. Pude morir interminablemente debajo de la nieve de los árboles y su piel. Amé su piel como nunca sentí algo tan enfermo e hipnótico cual amor creo que es o fue; es. Creí que las montañas eran pasivas, arrasaron todo. Fue una eternidad, y una mañana Luna miró a mis ojos con sus fuegos alarmantes, abrasadores, muy distinto al eje de mis rumbos. Todo viró, todo viró...
Todo viró, todo viró.
sur que amaneció,
sur que mata un Sol.
Todo viró, todo viró,
mil censuras ignoró,
siempre, siempre y olvidó
Todo viró, todo viró,
no llegó ni a pie,
el sueño no lo frena
Todo viró, todo viró
camino de leña
con ojos de fuego
Solo viró, solo viró
un pozo muerto,
sin secretos fijos
así giró, así que giró
así giró, así giró.
Tendré que borrar,
No puedo contigo, Luna. Y sabes que no eres mía, sabes que no soy tuyo. Yo sé que no soy tuyo e intuyo no tenerte entre lo mío sin respiro. ¿Por qué, Luna? ¿Por qué? ¿Porque eres del viento?, ¿porque te han herido?, ¿porque han revoloteado turbulencias en tus vuelos? No puedo imaginarnos, sabes... Lo intenté, lo he intentado y sé que no puedo imaginarnos... No puedo imaginarte. Puedo verme en tus brazos, logro rendirme en tus ojos y sonreír en tu olor, puedo asomarme por tu espalda y contemplarte. ¿Podría contemplarte en realidad? Lo afirmo ahora, estoy contemplándote, frío ante el mundo y cálido ardiente para mí, para tus lazos en el tiempo, siempre para todos también. ¿Cómo puedo entregarme si sales de mi imaginación? ¿Cómo puedo confiarme si de mis sentidos destella tu imagen y aquí, increíblemente enceguecedor te presentas y sólo deseo callarme y callarnos, callarte para que no me obligues caer en tus brazos? ¿Cómo puedo darle tiempo a la duda que te movió hasta aquí sin conocerme, sin tenerme contigo? No pierdas más el tiempo! Un cliente, siéntete un cliente porque de decisiones me he hecho, y de decisiones me formo y conformo. Tú, por más que me lleves a olvidarme realidades por inocentes sueños inmaduros, no eres mi elección. Ya he elegido, y no quiero tenerte cerca. Quiero callarte en este beso. Sé que no soy tu elección y he elegido caminar. Caminar sin sentido, sin incluirte más que en el nombre del movimiento. He optado por caminar detrás de la Luna y de su brillo, me he encaminado simplemente a andar para llegar aquí. Hasta aquí. ¿Y qué tengo en frente? A tí. Tú, sí, exactamente la desconocida que atacó mi piel y me hizo olvidar a Luna por completo. Tú misma, cuando aquí te veo entre terciopelo aniquilante, misma tú que apareces aquí, en frente mío. ¿Qué quiero decir? Simplemente digo que el amor es injusto, porque nunca develó su estructura. Nunca nos brindó sus estrategias. Nunca nos permite escapar. Es una estocada dulce y sutil que se presenta por creencias o fé, o simplemente por ideas e inconformismo con la compañía de uno mismo como consuelo rebuscado. Y aquí estás tú, arruinando mis creencias, pisando mi fe, desarmando mis estrategias, abarcando mis sueños, dulce y sutil, desatas el hambre de homicidio por la compañía que podría brindarme mi otro yo cuando necesito un sendero. Aquí estás tú siendo sendero para irme a las metas que deseo, aquí estás tú desatando mi enfermedad con un brío avasallador. Eres el aluvión y tengo que marcharme. El amor, al final, aparece y desaparece. A través del tiempo se ha quedado para irse y volver a irse para quedarse. El amor permite que se separe de dos para nacer en uno, y por las leyendas que comentó durante tantos siglos, alimenta un extraño hambre de aire para respirar en tu aliento y ahogarme en ríos de tus labios tan dulces y ácidos, tan muerte sobria y ebria mareándome. Te amo, eso ha hecho el amor y la Luna conmigo... amarte, Luna mía. Y no eres mía, el amor fragmenta direcciones incompletas hacia un mundo deseándose completar, el error y todos sus caminos, el amor y su dominio. ¿Hablo raro? Disculpa, fue un placer verte otra vez.
fin.
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