Así todo suele arder... La carne se interna en el alma, y bueno, no tiene por qué el universo detenerse entre nuestros dedos...
El sentido del viento, de los vientos, suele repudiar nuestro ser ahogándole en una miseria teatral, de las que llegan al alma...
Así suelen ser nuestros caminos, intransitados hasta coronarlos.
Así las agujas del tiempo desgarran las venas de un lobo en problemas, sin aves que coronen el cielo.
Los téstigos, ja! No quisieron sentenciar sus espaldas cargadas de traición.
Así fue que las rutas se olvidaron de mí... todas las rutas se alejaron de mí.
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