Desespero, todo mí, todo yo, todo mi, y no dejo nada... suspirándote...
Ingenuidad! Pueril panorama después de tantos infiernos rotos superados,
muertos, ardientes; mas dicho nada, poco tanto, mira mis alas, sólo ellas.
Vuelvo a mis ansias negadas reclamantes en la petulancia que me acongoja,
y sonrío mientras se graba la ilustración de una conexión provocando algo bello.
Universo mío, de repente invadido, orbe de piel quiero no sentir sentir tu vuelo...
Empero deseo desviándome de tí y de mí un nosotros que se disipa lento.
Será ciega esa fé, que añadió al sueño un robarte mi aliento anquilosando el tiempo?
Sonreí pensando eso y no creo y creo, y creo deseo en el creer que se interpretáse dicha escena.
El vigor de mis defensas se rinde, mas sólo ruego saltes la muralla y escapes cuando quieras,
como se escapa el control siendo, vuelvo sin intenciones de inquietar el preludio.
Sólo invádeme y no corrijas la vehemencia de tu deseo, aunque despierto te alejes,
podría aún recordar un beso inconcreto en esta ficción que a veces suele una sonrisa traer.
Un beso de alguna manera, sólo por uno, dado y un tanto irreal si aquí no sueles respirar, mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario