lunes, 17 de noviembre de 2014

                                                   Persigo astros, aún quemen luminosos,
para dar tantos pasos, golpes en falso.
Sólo reflejo en el sortilegio, emerjo.
Cae bandido, cae sin rastros de rendición...
Inmóvil dejado, bravura libre de tu aliento,
una chispa que hoy no pruebo, y siento.

El cuarto se haya solitario, a oscuras,
débil haz de lúz acaricia ensueños de piel.
Indago extraño, y te extraño. ¿Existes?
Convergen tus alas aclamantes en mi sed?
Todo se derrumba, otra vez, derrumbe inútil de mirar

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