lunes, 17 de noviembre de 2014

martes, 19 de febrero de 2013

Y qué importa. Como idiotas le buscamos, la fiebre nos atrapa. Y nos atrapó, nomás. todo a la concha de una monja para que quede encerrado ahí pero tampoco, sale. Y nos atrapa. La fiebre nos atrapa y duele, cómo duele la fiebre cuando caes por ella, sin ella, con ella. la fiebre que viene hueca o militando, intelectual o inocente al mango y a veces, no siempre, pueden caer en la realidad. pero la fiebre quema y duele, nos atrapa y duele. siempre duele. olvido sobre la mesa y cualquiera puede perder y perderse. olvido entre los baños, en la ruinas del galpón. la fiebre ataca y atrapa. siempre atrapa cuando ataca. y los sentidos volvieron a virar, siempre terminan virando, para los deseos. la fiebre desea, siempre desea y tiene lo que no quiere o más quiere; siempre la fiebre nos atrapa. está quemando por la suciedad de su saliva en los deseos de los labios, labios afiebrados, atrapados, perdidos quizá, confundidos. la fiebre confunde, aturde y confunde cuando atrapa. siempre me atrapa la fiebre cuando no quiero doler. y siempre duele. la fiebre termina matando y duele como muere mientras hierve la sensación. la obsesiones no quieren acercarse a este mal. la fiebre hace que todo tema. deseo, sueño y emoción; valor, fuerza y temor. la fiebre todo lo conquista. y temo, ya temo y la fiebre sabe que le temo. porque temo nombrarla. temo llamarla. temo que vuelva. la fiebre vuelve siempre en distintas miradas. la fiebre me sigue por los rostros. siempre busco la fiebre cuando camino. temo buscarla cuando la busco. pero no sé dónde realmente me podré enfermar. y sentir fiebre.

"- Qué sentís cuando te acercas a mí?
- calor y frío. soy débil, te quiero."

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