Si creo ser y puedo llorar, ¿creer me llevará a que pueda llegar? No tendría sentido esperarlo, pero tampoco no hacerlo. Podría, sin embargo, sin relojes después de muchos relojes, optar por asomarme frente a sus ojos. No. Digo que no... no puedo decir no. Es mi causa perdida. Es mi cuento perdido. Es mi error pagado. Sí, quizás otra herida. Por suerte se ha dicho que la angustia mueve algo, por allí lo oí, escapando de tí, escapando de mí. Creí. Yo creí. Creí acá. Cobarde roedor en el escondite ígneo... Doy asco. Creo. Odio lo que veo, espejo. Creo. Me avergüenzo. Creo. Me enloquezco. Creo. Me angustio. Creo. Me corta continuamente, cicatriza. Pero creer, lastima... y sino creía que era yo, ahí en lo primero notado, nunca habría llegado sin llegar. Por eso creo. Por eso, también creí por tí. Porque todavía creo. Y sé que la realidad es grande, y tan grande no soy para creer habitar también allí. Creo. Creo, gracias al cielo, por los amigos que seguiran. En cada mar. En cada plan. En cada estruendo. Y, tú, tal vez... tal vez será. Sólo nadie lo sabrá, no puedo indicar ni dos, ni tres, ni un final. Siento una impotencia rara, muy ajena a mis deseos... pero presente igual. Soy mis días, mis días aquí, mis días más acá, y mis días por acá. Acá, escribo, diciendo algo. Y acá, siento, suspiro, pienso; siento y escribo diciendo algo sabiendo por qué lo hago... tampoco; sin entender se puede estar.
¿Será sin el silencio que alberga este lugar, quitándole el tílde al amor? Será, será, será creyendo. Será respirando. Será luchando, pero ¿será sin el silencio que cobija el nacimiento del amor, quitándole la tílde, para mí? Sí he cometido cosas estúpidas, esta tiene un para qué vivo: para seguir, porque creo. No es sólo mi vida. Y yo, no soy todas las poesías, ¿por qué podría ser en las tuyas? Nadie lo sabe, entonces, no. Detrás de todos tus temblores sísmicos, creo acá. Solo. Absolutamente acompañado y solo. Sólo la lluvia sabe que se ha camuflado en mi rostro, cuando caía y me repelía entre gotas de agua y gotas de fuego, caídas del sol, para sentir el viento, el aroma de su voz. Sólo la lluvia que ví sabe que no podían mezclarse con las tormentas en mi rostro. Sólo la lluvia, la del cielo, hizo de sus ojos un ocaso y de su sonrisa una obra de arte. Sólo esa lluvia lo sabe. Mi lluvia cree que lo sabe, y por eso no teme de seguir lloviendo, por tí, por creer. Por no ser en tus palabras, por no ser bastante intolerado. Creyendo, puedo tolerar aunque el tren me vuelva a chocar, en la frente y debajo, por el pecho, por la sangre que hierve para no morir de frío. Que nadie mate tus pétalos para volar, ni los intente arrancar, ni tus alas rompan para planear. Que nadie se meta contigo por simple castigo. Que nadie te dañe. Una persona, una leona, y mi lluvia; una leona que deseo nunca sea cazada. Lluvia que parará para ser chaparrón, esperando, anidando, anhelando, al huracán. Sólo otro acto estúpido que será exento de morir en otra boca, no tendría sentido matar a un estúpido acto, una estúpida decisión. Decisión por creer... y creo. Y quizás, como estúpido, esperaré. Por una mirada que pudo quebrar, paredes, puertas, cuerdas, sentidos, murallas o lo amurallado mismo, lo protejido y concentrado. Algo quebró, y quemó. Aún creo querer creer. Lamento saber que quiero querer creer porque creo. ¿Por qué tantos insultos hacia mí? Para solamente tener yo el derecho de corrección y maltrato conmigo, a nadie pienso escuchar con tanta agresividad, más que a mí en mí. Hoy a la tarde el día se portaba cálido y tranquilo, luego vino el viento, el frío, mi abrigo y esto por alguien, para alguien, desde mí, mío. No me leas, no te quiero extrañar. Cierto, no está más. Se fue. Los pronósticos no logran atrapar lo que estudian. Sin embargo, sigo acá, creyendo porque creo siguiendo. Soy esto. Mis días. Mis creencias. Mis amigos. Mis sueños. Mis deseos. Mis tristezas. Mis fuerzas. Mis palabras. Mis acciones. Mis marcas. Mis manos. Mis labios. Mis ojos. Mi voz. Mi pelo. Mi altura. Mi amor. Mi bronca. Mi fé. Mis ideas. Soy esto, por serlo, siempre voy a mirar adelante guardando lo que dejé atrás. Sólo guardándolo. Simplemente, soy todo esto más los segundos conmigo. Al fin, todo puede ser historia, sólo que yo decido qué peso tiene la historia, acá.
So, so you think you can tell
Heaven from Hell,
Blue skys from pain.
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade
Your heros for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange
A walk on part in the war
For a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
Swimming in a fish bowl,
Year after year,
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
No hay comentarios:
Publicar un comentario